El cuidado del Pastor

“El Señor es mi pastor, nada me falta”. (Salmo 23:1)

La primera frase de este Salmo nos entrega una señal de confianza. Nos habla sobre el cuidado cariñoso de Dios como nuestro pastor. Por lo tanto, si Dios es nuestro pastor, sabemos que todas nuestras necesidades serán suplidas.

Así como un pastor de ovejas se ocupa de cuidar y de proveer lo necesario para cada oveja de su rebaño, Dios cuida y provee lo que sus hijos necesitan.

Si el Señor es tú pastor, nada te faltará.  Aunque pases por el valle de la sombra y la muerte finalmente tu pastor te llevará a pastos verdes y aguas tranquilas.

¡Esa debe ser nuestra confianza!

¡Qué Dios te bendiga hoy!

                                                                  Capellán Guido Arévalo